Cuando comienza un nuevo año lectivo los padres deben elegir la escuela donde mandaran a sus hijos. Algunos lo hacen al finalizar el año anterior, pero lo cierto es que esta decisión no es una tarea simple y requiere de momentos de reflexion, búsqueda de información, reuniones familiares, conversaciones con los hijos, etc.
La verdad es que la escuela en la Argentina tiene su historia. Las primeras escuelas durante los años 1600 y 1700 fueron conducidas por ordenes religiosas, principalmente franciscanas, dominicos y jesuitas, pero fue recién después de la Revolución de Mayo cuando aumentó el interés por generalizar la educación. La presidencia de Sarmiento dio un verdadero impulso a la escuela estatal.
Entre 1880 y 1900 se sancionaron las leyes que organizaron la enseñanza primaria y una política educacional que tuvo vigencia durante mas de un siglo. En 1882 se incorporaría la sanción de la Ley N° 1.420 de Enseñanza Común: educación obligatoria, gratuita, laica y gradual.
Casi 100 años después en 1993 se sanciona la Ley Federal de Educación y en el 2007 la nueva Ley de Educación Nacional.
Debemos decir que a fines de los ’90 la caótica situación económica provoco la vuelta de muchos sectores de clase media a las escuelas publicas produciéndose una situación de superpoblacion en las escuelas y la deserción y la repitencia se incremento notablemente determinando que la escuela publica asuma un rol de contención y alimentación de los alumnos.
Hay todavía una deuda pendiente con respecto a la calidad y cantidad de educación que se imparte en la Argentina, aunque existen acuerdos que plantean la incorporación de todos los chicos al sistema educativo.
En este marco de situacion se encuenta el padre de hoy que busca un futuro para su hijo. La busqueda de escuela viene acompanada de la posibilidad presupuestaria de cada familia junto con un ideal que la lleva a optar por una u otra escuela. Sabemos que la mayoria de las escuelas de gestion privada de Cordoba estan subencionadas por el Estado Provincial, esto facilita el acceso de las familias de “clase media o media baja” ya que la cuota es menor de aquellas escuelas de elit. Por otro lado esta la escuela publica de gestion oficial, aquella que con aciertos y errores de los gobiernos de turno, es la receptora incondicional de una gran masa de alumnos que tienen el derecho a estudiar.
De esta manera el padre, el adulto responsable, tiene la obligacion de mandar al nino y joven a la escuela ya que de esta forma se da cumplimiento al dececho de menor de estudiar.
Por otro lado, y una vez elegido por ideologia o por necesidad, la escuela publica o privada, los padres y los hijos deben pensar la orientacion que ofrece cada centro educativo. La escuela primaria es mas homogenea desde sus aspectos curiculares hasta sus practicas institucionales, no asi en la escuela secundaria donde la cosa cambia. En la provincia tenemos varias especialidades para estudiar en la escuela media pero basicamente podemos diferenciarlas en dos: los bachileratos con orientacion (economia y gestion, humanidades, artes, turismo, etc.) y las escuelas tecnicas (industrias de procesos, electromecanica, automotores, agropecuarias, construcciones, etc). Si bien los tres primeros anos son comunes para todos, en la practica cada institucion orienta a su especialidad, por eso es importante la correcta eleccion de la escuela desde el primer ano, sobre todo en las escuelas tecnicas donde la actividad practica que se realizan en los talleres es muy significativa y tiene un gran valor en el adiestramiento de materiales y herramientas de los futuros tecnicos.
Por ultimo debo decir que elegir la escuela por conviccion y en consenso entre padres e hijos, es una senal de permanencia y de responsabilidad que asume el estudiante otorgandole en el tiempo un sentido de pertenencia con la institucion que repercute en la calidad de su formacion integral.
Alejandro Oscar Canton
"No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética... Lo que mas me preocupa es el silencio de los buenos." Martin Luther King
jueves, 13 de marzo de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
Una educación basada en valores
Es cierto que la escuela postmoderna necesita especialistas altamente cualificados, así como también abundantes medios materiales que fortalezcan el proceso pedagógico didáctico de los docentes y estudiantes. En este aspecto los países desarrollados dan muestra de ocuparse del tema, tal es el caso de EEUU donde las escuelas publicas tienen un altísimo grado de tecnologías dispuestas al servicio de docentes y alumnos, a tal punto que bajo la consigna que guía a las políticas educativas del país del norte: “No child left behind” que significa: “ningún niño se queda atrás”, las escuelas están equipadas de tecnología de ultima generación en cada rincón de la misma, lo que permite igualar oportunidades con respectos a las escuelas privadas, donde las diferencias no radican en la infraestructuras de las mismas ni en su tecnología, sino en la “clase social” de las personas que asisten.
Ahora esta preocupación por la igualdad de oportunidades basada en lo material no es lo único importante, también son igualmente precisos el estimulo continuo, la colaboración eficaz y el entusiasmo. Hay que efectuar una dinamizacion de los elementos personales directa o indirectamente relacionado con el hecho educativo, rompiendo para ello toda indiferencia y logrando un clima especial en el centro educativo, para que todos se sientan solidarios en el objetivo común de la educación del individuo.
En esta época donde los valores parecen estar pasado de moda y el individualismo gana cada vez mas adeptos, la escuela debe sufrir una revolución humana, para que los elementos cogestores del hecho educativo se realicen personalmente a través del acto didáctico o de sus factores condicionantes. En el marco de la institución educativa contemporánea, entendida en sentido global, se ha de dar una revalorización del hombre, mas no únicamente discente, sino también del docente, del directivo, del administrativo, del supervisor y los miembros en general de la institución.
Por eso los objetivos afectivos deben estar al servicio de las relaciones humanas en la escuela para logar una organización basada en un sistema de valores que constituyan la materia prima para la conversion de la conciencia individual en una norma de control activo de la conducta. En este sentido es importante forjar una relacion fluida entre todos los actores institucionales, incluyendo a los padres de los estudiantes. “La escuela la hacemos entre todos” pero esta frase solo aparece en discursos que muchas veces estan muy lejos de la realidad, ya que los recursos humanos y afectivos estan presentes en las escuelas por parte de sus actores (docentes, personal, alumnos y padres) y los recursos materiales deben ser proporsionados por el Estado.
De manera tal que si los docentes realizaramos una resistencia basada en valores, principios y conductas que reivindiquen los afectos en las relaciones humanas en la escuela, estaremos contribuyendo a la formacion de una educacion que abarque al hombre entero y no solo a su aspecto intelectual, que no es menos importante, por que este sera el resultado de una educacion basaba en valores.
Ahora esta preocupación por la igualdad de oportunidades basada en lo material no es lo único importante, también son igualmente precisos el estimulo continuo, la colaboración eficaz y el entusiasmo. Hay que efectuar una dinamizacion de los elementos personales directa o indirectamente relacionado con el hecho educativo, rompiendo para ello toda indiferencia y logrando un clima especial en el centro educativo, para que todos se sientan solidarios en el objetivo común de la educación del individuo.
En esta época donde los valores parecen estar pasado de moda y el individualismo gana cada vez mas adeptos, la escuela debe sufrir una revolución humana, para que los elementos cogestores del hecho educativo se realicen personalmente a través del acto didáctico o de sus factores condicionantes. En el marco de la institución educativa contemporánea, entendida en sentido global, se ha de dar una revalorización del hombre, mas no únicamente discente, sino también del docente, del directivo, del administrativo, del supervisor y los miembros en general de la institución.
Por eso los objetivos afectivos deben estar al servicio de las relaciones humanas en la escuela para logar una organización basada en un sistema de valores que constituyan la materia prima para la conversion de la conciencia individual en una norma de control activo de la conducta. En este sentido es importante forjar una relacion fluida entre todos los actores institucionales, incluyendo a los padres de los estudiantes. “La escuela la hacemos entre todos” pero esta frase solo aparece en discursos que muchas veces estan muy lejos de la realidad, ya que los recursos humanos y afectivos estan presentes en las escuelas por parte de sus actores (docentes, personal, alumnos y padres) y los recursos materiales deben ser proporsionados por el Estado.
De manera tal que si los docentes realizaramos una resistencia basada en valores, principios y conductas que reivindiquen los afectos en las relaciones humanas en la escuela, estaremos contribuyendo a la formacion de una educacion que abarque al hombre entero y no solo a su aspecto intelectual, que no es menos importante, por que este sera el resultado de una educacion basaba en valores.
sábado, 2 de febrero de 2008
Las relaciones humanas en la escuela
Comenzamos un nuevo año lectivo cargado de expectativas y esperanzas, no solo por las promesas de los nuevos gobiernos, sino por que los docentes siempre tenemos esperanzas de cambios y por que creemos que a través de la educación se puede lograr una sociedad más justa.
Pero que pasa en el interior de las instituciones educativas?, Ellas no están aisladas de la sociedad y son las que receptan las demandas sociales con mayor énfasis y de una manera constante. La doctrina de las relaciones humanas es una técnica social, que tiene como objetivo conseguir que una organización, no solo sea eficaz en lo técnico y económico, sino, al mismo tiempo, satisfactoria para los individuos y los grupos que la conforman.
En la escuela es importante que el trabajo tenga algún significado personal para cada uno de los miembros del centro educativo. Cada individuo ha de desempeñar una tarea (docente, directivo, administrativo, maestranza, técnico, etc.) que le ocupe la mayor parte posible de sus capacidades, incluida su iniciativa y su responsabilidad, de manera que no solamente conozca la relación entre su actividad y el resultado, sino que tenga la impresión de que se espera su colaboración en una finalidad común: la educación de los alumnos.
De esta manera cada actor educativo puede realizar sus fines personales que no solo son los económicos, sino también los sociales y afectivos, como confianza, seguridad, progreso, prestigio, reconocimiento, etc.
Así el ideal de las relaciones humanas en la escuela es tener a sus miembros satisfechos y generando en ellos un sentido de pertenencia que desembocara en mayor colaboración con el Proyecto Educativo Institucional. Pero esto no siempre es tan fácil por que las personas están insertas en una sociedad y tienen problemas y conflictos aunque en la escuela reine la armonía.
Además existen cuestiones de poder que influyen y atraviesan las relaciones entre los miembros de las instituciones educativas. Este poder proviene de ambiciones personales y es propio de la conducta humana, pero no debemos olvidar que la escuela es un espacio que tenemos que democratizar y que solo quienes estamos allí, podemos hacerlo a través de la participación, el consenso, la responsabilidad, el trabajo en equipo y la profesionalización de la tarea docente.
Las buenas relaciones humanas en la escuela buscan lograr esa deseada armonía entre sus miembros, aunque esto no soluciona la compleja problemática del individuo.
En este inicio de clases es conveniente fijar algunos criterios que tengan que ver con priorizar las relaciones humanas en la escuela, por que los resultados traen aparejado mejores rendimientos y mejor calidad educativa, para que la escuela no construya un centro de conflictos de la vida social, sino, al contrario, un lugar en el que cada individuo se encuentre plenamente integrado, para garantizar una mejor predisposición y dedicación a la honorable y noble tarea de educar que tenemos los docentes argentinos.
Prof. Alejandro Cantón
Pero que pasa en el interior de las instituciones educativas?, Ellas no están aisladas de la sociedad y son las que receptan las demandas sociales con mayor énfasis y de una manera constante. La doctrina de las relaciones humanas es una técnica social, que tiene como objetivo conseguir que una organización, no solo sea eficaz en lo técnico y económico, sino, al mismo tiempo, satisfactoria para los individuos y los grupos que la conforman.
En la escuela es importante que el trabajo tenga algún significado personal para cada uno de los miembros del centro educativo. Cada individuo ha de desempeñar una tarea (docente, directivo, administrativo, maestranza, técnico, etc.) que le ocupe la mayor parte posible de sus capacidades, incluida su iniciativa y su responsabilidad, de manera que no solamente conozca la relación entre su actividad y el resultado, sino que tenga la impresión de que se espera su colaboración en una finalidad común: la educación de los alumnos.
De esta manera cada actor educativo puede realizar sus fines personales que no solo son los económicos, sino también los sociales y afectivos, como confianza, seguridad, progreso, prestigio, reconocimiento, etc.
Así el ideal de las relaciones humanas en la escuela es tener a sus miembros satisfechos y generando en ellos un sentido de pertenencia que desembocara en mayor colaboración con el Proyecto Educativo Institucional. Pero esto no siempre es tan fácil por que las personas están insertas en una sociedad y tienen problemas y conflictos aunque en la escuela reine la armonía.
Además existen cuestiones de poder que influyen y atraviesan las relaciones entre los miembros de las instituciones educativas. Este poder proviene de ambiciones personales y es propio de la conducta humana, pero no debemos olvidar que la escuela es un espacio que tenemos que democratizar y que solo quienes estamos allí, podemos hacerlo a través de la participación, el consenso, la responsabilidad, el trabajo en equipo y la profesionalización de la tarea docente.
Las buenas relaciones humanas en la escuela buscan lograr esa deseada armonía entre sus miembros, aunque esto no soluciona la compleja problemática del individuo.
En este inicio de clases es conveniente fijar algunos criterios que tengan que ver con priorizar las relaciones humanas en la escuela, por que los resultados traen aparejado mejores rendimientos y mejor calidad educativa, para que la escuela no construya un centro de conflictos de la vida social, sino, al contrario, un lugar en el que cada individuo se encuentre plenamente integrado, para garantizar una mejor predisposición y dedicación a la honorable y noble tarea de educar que tenemos los docentes argentinos.
Prof. Alejandro Cantón
martes, 18 de septiembre de 2007
17 de septiembre dia del profesor
En todos los países se eligen algunos días para rendir homenaje a los docentes. Cada país tiene sus fechas y en la República Argentina se dan de la siguiente forma: Día del Maestro: 11 de septiembre, aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento y Día del Profesor: 17 de septiembre, aniversario del fallecimiento de José Manuel Estrada. Más allá de polemizar sobre las figuras elegidas, dato para nada anecdótico, prefiero referirme a la tarea del profesor en sí... Jose Manuel Estrada además de abocado profesor, historiador puntilloso y católico combativo, Estrada fue escritor, periodista y político, todo lo cual lo transformó en uno de los más fieles exponentes del pensamiento argentino en los inicios de la modernidad de nuestra Nación. Esto lo podemos relacionar con la tarea del profesor de hoy. Un profesional docente que esta sujeto a mas demandas y de mayor complejidad que en otras épocas históricas, demandas que, a menudo, son contradictorias entre si, que cambian con rapidez y que suelen configurar una imagen de incertidumbre y un incremento de los riesgos en la toma de decisiones. Esto me trae varias preguntas como ¿Cuál es el sentido de la escuela, que papel ha de jugar respecto a la sociedad? ¿Qué conocimiento es importante? ¿cómo incorporar los problemas sociales relevantes? ¿seguimos siendo profesores o vamos a convertirnos en entrenadores de adolescentes?
Lo cierto es que enseñar, hoy día, significa motivar e involucrar a los estudiantes en un proceso de construcción y reconstrucción de sus propios conocimientos, habilidades, actitudes, afectos, formas de comportamiento y valores. Es hacer que vivan y sientan que la ciencia es una actividad humana y no un conjunto de conocimientos que deben aprender de memoria. La mayoría de las corrientes pedagógicas contemporáneas abogan por un cambio conceptual en la educación, que generalmente se concibe que consiste en mover el centro de atención de la enseñanza al aprendizaje, en reconceptualizar la actividad de estudio del alumno, considerando que el profesor debe actuar como orientador, facilitador o mediador del aprendizaje del estudiante. En mi opinión, el cambio conceptual en la educación requiere necesariamente de una nueva concepción de la enseñanza, ya que el papel del profesor en el proceso de enseñanza aprendizaje es indispensable y fundamental.
El profesor, el sujeto que enseña, tiene a su cargo la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje, en tanto debe planificar, organizar, regular, controlar y corregir el aprendizaje del alumno y su propia actividad (Tristá, 1985; Reyes, 1999). El profesor debe estar en constante interacción y comunicación con sus alumnos, con sus colegas y con el resto de la comunidad de la institución donde trabaja. Se debe concebir como una personalidad integra, relacionada con el contexto social en que se desempeña como tal.
Lo que diferencia al proceso de enseñanza aprendizaje de otros procesos, su peculiaridad, es que lo que se transforma no es un objeto material inanimado, sino un ser humano, una persona que se modifica a sí misma con la ayuda de otras personas más capaces, especialmente con la guía, orientación y mediación del profesor. Es por ello que el objeto de la actividad del profesor no es exactamente el alumno, sino la dirección de su aprendizaje; pero para que dicha dirección sea eficiente, el profesor debe concebir al alumno como una personalidad plena que con su ayuda construye y reconstruye sus conocimientos, habilidades, hábitos, afectos, actitudes, formas de comportamiento y sus valores, en constante interacción con el medio socio cultural donde se desenvuelve (González, 1996).
Los motivos que mueven al profesor a desarrollar su actividad pueden ser de diversa índole y son también de extraordinaria importancia. Cuando el profesor ama la labor que desempeña, siente la necesidad interna de elevar la efectividad del proceso de enseñanza aprendizaje, de motivar a sus alumnos por el aprendizaje de la materia que imparte y, al unísono, de contribuir al crecimiento personal de cada uno de ellos. Sin embargo, si los motivos son extrínsecos, ajenos a la esencia del proceso que dirige, con frecuencia el profesor limita su labor fundamentalmente a la simple transmisión de los contenidos de la materia, estableciendo el “facilismo pedagógico”. Las insuficiencias en la personalidad del estudiante en gran medida están condicionadas dicho "facilismo pedagógico", que consiste en una disminución de las exigencias docentes, como la selección de tareas o ejercicios tipos que no requieren estrategias intelectuales complejas; dar al alumno facilidades adicionales excesivas para que apruebe las materias; la enseñanza que sólo persigue la reproducción de los contenidos por el alumno, que no le plantea situaciones que hagan necesaria su iniciativa y creatividad. Estas cuestiones alientan el facilismo en el aprendizaje, generando en el estudiante un rechazo hacia todo aquello que entraña dificultad y esfuerzo, por lo que a su vez atentan contra el desarrollo de sus cualidades volitivas y de valores, tales como el sentido de la responsabilidad, la perseverancia y la tenacidad ante las tareas (González, 1995).
En general el profesor ama su tarea y disfruta de la relación con los alumnos y el conocimiento, ya que la contraparte es el inadecuado reconocimiento salarial que percibe.
Para desarrollar su actividad con calidad a los profesores les concierne también el imperativo de actualizar sus conocimientos y competencias a lo largo de la vida. Deben perfeccionar su arte y aprovechar las experiencias realizadas en las distintas esferas de la vida económica, social y cultural; así como trabajar en equipo a fin de adaptar la educación a las características particulares de los grupos de alumnos (Delors, 1997)
En síntesis quiero terminar con una frase que ya he mencionado en otra ocasión pero que sigue siendo actual:
Hasta aquí hemos de concluir que a los profesores se les pide mucho y se les exige mucho más y se les da poco, como si el educador fuese una especie de “superwoman” o de “superman”.
Profesor Alejandro Canton
Lo cierto es que enseñar, hoy día, significa motivar e involucrar a los estudiantes en un proceso de construcción y reconstrucción de sus propios conocimientos, habilidades, actitudes, afectos, formas de comportamiento y valores. Es hacer que vivan y sientan que la ciencia es una actividad humana y no un conjunto de conocimientos que deben aprender de memoria. La mayoría de las corrientes pedagógicas contemporáneas abogan por un cambio conceptual en la educación, que generalmente se concibe que consiste en mover el centro de atención de la enseñanza al aprendizaje, en reconceptualizar la actividad de estudio del alumno, considerando que el profesor debe actuar como orientador, facilitador o mediador del aprendizaje del estudiante. En mi opinión, el cambio conceptual en la educación requiere necesariamente de una nueva concepción de la enseñanza, ya que el papel del profesor en el proceso de enseñanza aprendizaje es indispensable y fundamental.
El profesor, el sujeto que enseña, tiene a su cargo la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje, en tanto debe planificar, organizar, regular, controlar y corregir el aprendizaje del alumno y su propia actividad (Tristá, 1985; Reyes, 1999). El profesor debe estar en constante interacción y comunicación con sus alumnos, con sus colegas y con el resto de la comunidad de la institución donde trabaja. Se debe concebir como una personalidad integra, relacionada con el contexto social en que se desempeña como tal.
Lo que diferencia al proceso de enseñanza aprendizaje de otros procesos, su peculiaridad, es que lo que se transforma no es un objeto material inanimado, sino un ser humano, una persona que se modifica a sí misma con la ayuda de otras personas más capaces, especialmente con la guía, orientación y mediación del profesor. Es por ello que el objeto de la actividad del profesor no es exactamente el alumno, sino la dirección de su aprendizaje; pero para que dicha dirección sea eficiente, el profesor debe concebir al alumno como una personalidad plena que con su ayuda construye y reconstruye sus conocimientos, habilidades, hábitos, afectos, actitudes, formas de comportamiento y sus valores, en constante interacción con el medio socio cultural donde se desenvuelve (González, 1996).
Los motivos que mueven al profesor a desarrollar su actividad pueden ser de diversa índole y son también de extraordinaria importancia. Cuando el profesor ama la labor que desempeña, siente la necesidad interna de elevar la efectividad del proceso de enseñanza aprendizaje, de motivar a sus alumnos por el aprendizaje de la materia que imparte y, al unísono, de contribuir al crecimiento personal de cada uno de ellos. Sin embargo, si los motivos son extrínsecos, ajenos a la esencia del proceso que dirige, con frecuencia el profesor limita su labor fundamentalmente a la simple transmisión de los contenidos de la materia, estableciendo el “facilismo pedagógico”. Las insuficiencias en la personalidad del estudiante en gran medida están condicionadas dicho "facilismo pedagógico", que consiste en una disminución de las exigencias docentes, como la selección de tareas o ejercicios tipos que no requieren estrategias intelectuales complejas; dar al alumno facilidades adicionales excesivas para que apruebe las materias; la enseñanza que sólo persigue la reproducción de los contenidos por el alumno, que no le plantea situaciones que hagan necesaria su iniciativa y creatividad. Estas cuestiones alientan el facilismo en el aprendizaje, generando en el estudiante un rechazo hacia todo aquello que entraña dificultad y esfuerzo, por lo que a su vez atentan contra el desarrollo de sus cualidades volitivas y de valores, tales como el sentido de la responsabilidad, la perseverancia y la tenacidad ante las tareas (González, 1995).
En general el profesor ama su tarea y disfruta de la relación con los alumnos y el conocimiento, ya que la contraparte es el inadecuado reconocimiento salarial que percibe.
Para desarrollar su actividad con calidad a los profesores les concierne también el imperativo de actualizar sus conocimientos y competencias a lo largo de la vida. Deben perfeccionar su arte y aprovechar las experiencias realizadas en las distintas esferas de la vida económica, social y cultural; así como trabajar en equipo a fin de adaptar la educación a las características particulares de los grupos de alumnos (Delors, 1997)
En síntesis quiero terminar con una frase que ya he mencionado en otra ocasión pero que sigue siendo actual:
Hasta aquí hemos de concluir que a los profesores se les pide mucho y se les exige mucho más y se les da poco, como si el educador fuese una especie de “superwoman” o de “superman”.
Profesor Alejandro Canton
miércoles, 8 de agosto de 2007
La pobre Educacion ...

Muchos programas sociales (alimenticios, becas de dinero, útiles escolares y de vestimenta) están en las escuelas conviviendo con propuestas pedagógicas, proyectos de retención para bajar índice de abandono y reticencia, etc. y parece ser que esta unión es cada vez mas fuerte y necesaria.
Ahora bien la escuela sigue siendo un agente que puede contribuir al progreso social, económico y cultural, es la fuente fundamental para el desarrollo de la persona y el eje de la ruptura del “circulo vicioso entre la pobreza y la ignorancia”. Hubo procesos de globalización que implicaron cambios en el ámbito cultural, económico y financiero que determinaron transformaciones y desequilibrios que impactaron significativamente en el mundo del empleo y del trabajo y que llevaron a gran parte de la población al estado de pobreza. El avance tecnológico y científico y la incorporación de estos conocimientos al sistema educativo cambiaron las reglas de juego en la producción de muchos productos que hay en la sociedad y en la prestación de servicios. Sin embargo la escuela y el sistema educativo no cambian tan rápido, por eso, con la implementación de la Ley Federal de Educación, existió un gran movimiento de reformulación de lo que la escuela brinda para ayudar a los jóvenes a insertarse en el mundo laboral, pero dichas intenciones teóricas allí plasmadas nunca tuvieron el efecto concreto en la realidad social. La nueva Ley Nacional de Educación también es ambiciosa en este punto pero las políticas educativas y los recursos necesarios que deben llevar a la practica estas palabras a veces no llegan. Volvemos a los pobres, a los marginados, a los excluidos, ¿quien se ocupa de ellos? Sabemos que los sectores más desfavorecidos reciben los servicios mas desfavorecidos, con peores infraestructuras, sin libros, sin recursos, sin tecnología y algunas veces sin docentes capacitados y comprometidos.
La marginalidad social constituye un fenómeno de análisis que va mas allá del educativo, por que justamente estos niños y jóvenes que no pueden acceder al sistema educativo quedan al margen de la posibilidad de inserción y continúan en un estado de vulnerabilidad social que en la mayoría de los casos los lleva a la delincuencia. Ahora bien debemos entender que a estos jóvenes sin posibilidades materiales y de capacitación la vida les presenta otra situación de desventaja, la falta de trabajo. Ellos tienen necesidad de trabajar y el mundo productivo les exige determinadas capacidades que no han podido lograr. Con este panorama podemos adelantar que estos jóvenes no tendrán una salida laboral. Por eso es importante que mucho antes de llegar al final de la adolescencia los jóvenes puedan insertarse en la escuela como un modo de acceder a la capacitación necesaria para conformar ese “paracaídas” que le permita no caer tan abajo en la escala social. La Ley de Educación Técnica incorpora herramientas que pueden permitir una capacitación para que estos jóvenes obtengan las competencias necesarias que el mercado demanda, pero no olvidemos que las escuelas técnicas deben resurgir desde las cenizas en que las dejo la Ley Federal de Educación de los 90.
Por ultimo debemos tener la esperanza del rol que debe ocupar la educación en este proceso de inclusión social de los jóvenes y su relación en el mundo laboral. Las tecnologías irán cambiando y superando las actuales, de modo que siempre habrá que actualizarse si quiere dar mejores respuestas, pero la capacitación recibida en la escuela debe constituir para los jóvenes un capital atemporal desarrollando una base sólida y garantía para su potencial y empleabilidad, siempre fomentando una formación integral desde su rol de persona y futuro ciudadano. La trascendencia de este aprendizaje al ámbito laboral deberá garantizar la posibilidad de que el joven, independientemente de los saberes, pueda sostener el trabajo, ya que estudios recientes han demostrado que es mas dificultoso mantener el trabajo que conseguirlo.Pareciera entonces que la pobre educación tiene una gran la responsabilidad
domingo, 29 de abril de 2007
La violencia, una conducta que se repite
Muchas veces hemos hablado de violencia escolar y lamentablemente lo hablaremos muchas veces mas, por que parece que es un tema del cual siempre tenemos material. Pero debemos decir que cada vez se torna más complejo determinar los motivos originarios de la violencia en instituciones educativas. Todos los docentes sabemos que las conductas son las acciones del hombre en relación con el medio, manifestándose como una búsqueda de equilibrio; por ellas se integran nuestras necesidades con las posibilidades que nos presenta el medio. Entonces en este marco cuando nos referimos a la violencia debemos estar observando el hecho desde una mirada general para luego llegar a determinar la causa particular. Ahora ¿qué es lo que motiva a un joven a tomar una decisión violenta al extremo en una escuela contra otros jóvenes y docentes? La conducta violenta no se origina por azar, sino porque existen una serie de motivos que la impulsan, que le dan la energía necesaria para que dicha conducta se manifieste. Siempre en este trayecto el medio tiene gran influencia en la toma de decisiones de un joven. Las presiones sociales, individuales, grupales, etc. llevan a tomar conclusiones que muchas veces son racionales y otras no, como por ejemplo los actos de violencia.
EEUU es un país que tiene el triste record de violencia en instituciones educativas, pero ellos trabajan sobre ello. Las escuelas tienen un alto nivel de tecnología en vigilancia y control. Cámaras de videos en los pasillos, sistemas de audio en las aulas, personal de seguridad y policía dentro de los establecimientos educativos, detector de metales en las puertas de acceso, etc. Además existe una vigilancia constante del personal docente sobre los movimientos de los alumnos dentro de la escuela, en los recreos, en las salidas educativas, etc., pero parece que todo esto no es suficiente. También debemos mencionar que en las escuelas primarias y medias el Estado proporciona todo lo necesario en infraestructura y asistencialismo para que los alumnos puedan estudiar sin que los recursos económicos sean un problema. Las políticas económicas y educativas proporcionan para los alumnos transportes, alimentos, útiles, etc., en forma totalmente gratuita para que todos puedan estudiar, sin discriminación de raza, nacionalidad, religión, etc. Pero en las instancias de estudios superiores la cosa cambia. Las universidades, tanto publicas como privadas, son excesivamente costosas, por lo tanto solo acceden a ellas niveles sociales de altos ingresos económicos y aquellos que pueden obtener becas para tales fines. Por lo tanto en este nivel de estudios el fracaso escolar puede despertar en ciertos alumnos una conducta que, desde la psicología, se denomina de frustración y conflicto que en casos extremos comenten actos de violencia. El individualismo, el egocentrismo, la perdida de valores fundamentales como la solidaridad, el respeto, la tolerancia, etc., y el mercado consumista sumado al uso inadecuado que realizan los jóvenes de los medios de comunicación, sobre todo de internet, provocan ciertas conductas características de la “cultura posmoderna”.
El trágico caso de la masacre en EEUU en la universidad de Virginia es un hecho gravísimo de desequilibrio emocional pero que debemos analizar desde los especialistas correspondientes y luego hacer la bajada a los docentes quienes están en contacto diario con jóvenes. En nuestro país estos desgraciados episodios no son muchos pero contamos con experiencias similares como la de Carmen de patagones y otros casos.
Para concluir, debemos mencionar que esta problemática de violencia global nos dejan como corolario estar alerta como docentes y escuelas ya que no estamos exentos de las mismas y que muchas veces dan señales de lo que puede ocurrir, sobre todo en jóvenes que han perdido un ser amado, que tiene incomprensión familiar, dificultad para aceptar las frustraciones, que conviven en un clima familiar violento o de abusos sexuales, adicciones, exceso de exigencia de los padres respeto a su rendimiento, enfermedades siquiátricas, graves situaciones de soledad e incomunicación. Creemos que debemos trabajar fuertemente en las escuelas la comunicación y los valores para contrastar los efectos negativos de la violencia.
Alejandro Oscar Cantón
EEUU es un país que tiene el triste record de violencia en instituciones educativas, pero ellos trabajan sobre ello. Las escuelas tienen un alto nivel de tecnología en vigilancia y control. Cámaras de videos en los pasillos, sistemas de audio en las aulas, personal de seguridad y policía dentro de los establecimientos educativos, detector de metales en las puertas de acceso, etc. Además existe una vigilancia constante del personal docente sobre los movimientos de los alumnos dentro de la escuela, en los recreos, en las salidas educativas, etc., pero parece que todo esto no es suficiente. También debemos mencionar que en las escuelas primarias y medias el Estado proporciona todo lo necesario en infraestructura y asistencialismo para que los alumnos puedan estudiar sin que los recursos económicos sean un problema. Las políticas económicas y educativas proporcionan para los alumnos transportes, alimentos, útiles, etc., en forma totalmente gratuita para que todos puedan estudiar, sin discriminación de raza, nacionalidad, religión, etc. Pero en las instancias de estudios superiores la cosa cambia. Las universidades, tanto publicas como privadas, son excesivamente costosas, por lo tanto solo acceden a ellas niveles sociales de altos ingresos económicos y aquellos que pueden obtener becas para tales fines. Por lo tanto en este nivel de estudios el fracaso escolar puede despertar en ciertos alumnos una conducta que, desde la psicología, se denomina de frustración y conflicto que en casos extremos comenten actos de violencia. El individualismo, el egocentrismo, la perdida de valores fundamentales como la solidaridad, el respeto, la tolerancia, etc., y el mercado consumista sumado al uso inadecuado que realizan los jóvenes de los medios de comunicación, sobre todo de internet, provocan ciertas conductas características de la “cultura posmoderna”.
El trágico caso de la masacre en EEUU en la universidad de Virginia es un hecho gravísimo de desequilibrio emocional pero que debemos analizar desde los especialistas correspondientes y luego hacer la bajada a los docentes quienes están en contacto diario con jóvenes. En nuestro país estos desgraciados episodios no son muchos pero contamos con experiencias similares como la de Carmen de patagones y otros casos.
Para concluir, debemos mencionar que esta problemática de violencia global nos dejan como corolario estar alerta como docentes y escuelas ya que no estamos exentos de las mismas y que muchas veces dan señales de lo que puede ocurrir, sobre todo en jóvenes que han perdido un ser amado, que tiene incomprensión familiar, dificultad para aceptar las frustraciones, que conviven en un clima familiar violento o de abusos sexuales, adicciones, exceso de exigencia de los padres respeto a su rendimiento, enfermedades siquiátricas, graves situaciones de soledad e incomunicación. Creemos que debemos trabajar fuertemente en las escuelas la comunicación y los valores para contrastar los efectos negativos de la violencia.
Alejandro Oscar Cantón
lunes, 9 de abril de 2007
La violencia escolar
La escuela es la única que cumple con el rol de socializar, formar, y habría que ayudar a que lo cumpla de la mejor manera posible, que pueda auxiliar a la producción de subjetividades y evitar la pérdida de inteligencia que no desarrolle o no se construya. Hoy la escuela es el lugar fundamental de recuperación de las posibilidades para pensar y el lugar para modificar conductas sociales como la violencia; pero sola no puede. Si analizamos un concepto de violencia escolar se puede decir: que es todo acto por el cual un individuo o grupo utiliza la fuerza física, armas o la coacción psíquica o moral en contra de sí mismo, de objetos o de otra persona o grupo provocando como resultado la destrucción o daño del objeto y la limitación o la negación de cualquiera de los derechos establecidos de la persona o grupo dentro de la comunidad escolar (Abraham y Grandinetti 1997).
La escuela es un subsistema del sistema escolar, que abarca al conjunto de instituciones, a la pluralidad de organizaciones escolares públicas y privadas de naturaleza y niveles diversos, jerarquizadas e interrelacionadas por una coordinación y una subordinación, con el fin de transmitir ideas, sentimientos, valores a los miembros jóvenes de una sociedad. Se trata de una organización de funciones ligadas por reglas generales, escritas y abstractas. Las reglas ahorran esfuerzos al proponer modos de solución a los problemas posibles. Se tiende a la estandarización en todos los órdenes que lo permiten. Todo va orientado hacia la modificación de las relaciones burocráticas y autoritarias en la escuela, lo que se denomina pedagogía institucional. Esta se trata de una pedagogía en la que se analiza la implicación, compromiso de todos y cada uno de los elementos institucionales involucrados. En la escuela se trasmiten culturas, símbolos, elementos propios de una sociedad en busca de reproducir su identidad. Estas condiciones simbólicas a saber que son fundamentos de poder que en una sociedad se fueron y se irán arraigando como lo son los signos simbólicos: banderas, escarapelas, himnos, su trayectoria hacia el futuro seguirán con su propia identidad y según los valores nacionales. Pero así también se fueron quedando signos de violencia generadas por las guerras y luchas por territorios o simplemente por un lugar donde vivir, o lo que es mas dramático en un Estado democrático, por reclamar derechos laborales, que en la actualidad sumado a los distintos problemas sociales generados por las desigualdades siguen provocando en el individuos y grupos distintos grados de violencia. En la vida política contemporánea, se mezclan diversos movimientos que se enfrentan a un amplio aspecto de injusticias que son las que más tarde se desencadenarán como violencias, por entrar en conflicto los cambios culturales y económicos que se desplazan de los movimientos sociales. También la pobreza y la privación en sus diversos tipos son elementos constitutivos de las injusticias y por ende de las discriminaciones y desigualdades. Las injusticias pueden ser observadas y tratadas de diversas maneras: RAWLS postula diversos pasos y posiciones para lograr justicia con equidad logrando así personas solidarias. Él afirma que la justicia debe ser la primera virtud de las instituciones sociales. Las leyes que le rijan deben ser justas. La persona tiene un carácter de inviolabilidad, a partir de la justicia a beneficio de la sociedad, se plantea superar las posturas utilitarias con ideas de la satisfacción para la mayoría de la gente. Aquí entra en juego el rol del docente como trabajador de la educación. Un docente que no esta al margen de la discriminación y de la injusticia social, un docente que lucha por sus derechos cuando reclama por salarios dignos y que al mismo tiempo esta garantizando los derechos de sus alumnos y de sus familias. Pero la justicia también tiene que ver con responsabilidad de quienes deben impartirla. Por tal motivo la violencia siempre es producto de la injusticia a la que como docentes estamos acostumbrados, pero a la que nunca dejaremos de hacer frente.
Alejandro Oscar Cantón
La escuela es un subsistema del sistema escolar, que abarca al conjunto de instituciones, a la pluralidad de organizaciones escolares públicas y privadas de naturaleza y niveles diversos, jerarquizadas e interrelacionadas por una coordinación y una subordinación, con el fin de transmitir ideas, sentimientos, valores a los miembros jóvenes de una sociedad. Se trata de una organización de funciones ligadas por reglas generales, escritas y abstractas. Las reglas ahorran esfuerzos al proponer modos de solución a los problemas posibles. Se tiende a la estandarización en todos los órdenes que lo permiten. Todo va orientado hacia la modificación de las relaciones burocráticas y autoritarias en la escuela, lo que se denomina pedagogía institucional. Esta se trata de una pedagogía en la que se analiza la implicación, compromiso de todos y cada uno de los elementos institucionales involucrados. En la escuela se trasmiten culturas, símbolos, elementos propios de una sociedad en busca de reproducir su identidad. Estas condiciones simbólicas a saber que son fundamentos de poder que en una sociedad se fueron y se irán arraigando como lo son los signos simbólicos: banderas, escarapelas, himnos, su trayectoria hacia el futuro seguirán con su propia identidad y según los valores nacionales. Pero así también se fueron quedando signos de violencia generadas por las guerras y luchas por territorios o simplemente por un lugar donde vivir, o lo que es mas dramático en un Estado democrático, por reclamar derechos laborales, que en la actualidad sumado a los distintos problemas sociales generados por las desigualdades siguen provocando en el individuos y grupos distintos grados de violencia. En la vida política contemporánea, se mezclan diversos movimientos que se enfrentan a un amplio aspecto de injusticias que son las que más tarde se desencadenarán como violencias, por entrar en conflicto los cambios culturales y económicos que se desplazan de los movimientos sociales. También la pobreza y la privación en sus diversos tipos son elementos constitutivos de las injusticias y por ende de las discriminaciones y desigualdades. Las injusticias pueden ser observadas y tratadas de diversas maneras: RAWLS postula diversos pasos y posiciones para lograr justicia con equidad logrando así personas solidarias. Él afirma que la justicia debe ser la primera virtud de las instituciones sociales. Las leyes que le rijan deben ser justas. La persona tiene un carácter de inviolabilidad, a partir de la justicia a beneficio de la sociedad, se plantea superar las posturas utilitarias con ideas de la satisfacción para la mayoría de la gente. Aquí entra en juego el rol del docente como trabajador de la educación. Un docente que no esta al margen de la discriminación y de la injusticia social, un docente que lucha por sus derechos cuando reclama por salarios dignos y que al mismo tiempo esta garantizando los derechos de sus alumnos y de sus familias. Pero la justicia también tiene que ver con responsabilidad de quienes deben impartirla. Por tal motivo la violencia siempre es producto de la injusticia a la que como docentes estamos acostumbrados, pero a la que nunca dejaremos de hacer frente.
Alejandro Oscar Cantón
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