

Los grandes edificios históricos, los museos, el parlamento, la casa blanca, sus calles impecables, sus autos de gran tamaño, muy lujosos y costosos, sus hoteles, las embajadas de los países del mundo que están allí estratégicamente asentadas, su tecnología de punta que organiza todo su sistema de vida (social, educativo, de salud, de servicios, etc.) y su gente dan motivos para la admiración y el ejemplo. Por esta razón las escuelas no escapan a este modelo de grandeza y abundancia. Allí todo es grande, allí todo sobra, allí no puede faltar nada.
Mi misión era estar durante tres semanas en una o varias escuelas identificar las problemáticas comunes en otra cultura institucional diferente, analizar alternativas de resolución, vivenciar otro estilo de gestión, que permitan la reflexión sobre la propia practica y construir redes entre instituciones escolares.

Cuando ingrese por primera vez a la escuela al caminar por los pasillos totalmente limpios, encerados y las paredes impecables y las oficinas alfombradas, las aulas equipadas con todos los elementos didácticos necesarios, desde computadoras, útiles, TV 29’, videos, laptop para cada docente, gimnasios gigantes, salón de conferencias, cantina/comedor, baños por todos lados, de varones y mujeres y todos adaptados para discapacitados, aulas de ciencias, de tecnología, de astronomía, laboratorios de ciencias naturales, hasta un planetario donado por la NASA, programas de asistencia alimentaría, y transporte para todos los alumnos que necesiten, etc, etc, etc, tuve una sensación de tristeza y frustración recordando mi escuela y de las de mi país, pensando en la injusta distribución de la riqueza en este mundo globalizado solo para unos pocos. Cabe destacar que esta política educativa de equipar con todos los recursos necesarios a las escuelas se aplica en los establecimientos educativos de gestión publica ya que las escuelas privadas no tienen subvención estatal.
Pero los días pasaron, fui conociendo sus hogares, que también daban muestra del estilo de vida que se tiene en EEUU. Todos los artefactos eléctricos necesarios, calefacción central, TV 50’ y otros, lavavajillas, autos muy nuevos y confortables, etc, pero ¿que pasaba con la educación?. En las escuelas conviven diferentes culturas, hecho que se da en gran parte de los EEUU. Esta diferencia esta dada entre los blancos, los afroamericanos (africanos que vinieron de su país y aquellos nacidos en EEUU pero de descendencia Africana) y por último los latinos (todos aquellas personas que provienen de América central y del sur). Es muy interesante poder ver esto ya que en estas escuelas magnet conviven diariamente estas culturas en una forma de sobrevivir en un país que enarbola la bandera de la libertad e igualdad de oportunidades.
He compartido jornadas con estudiantes nicaragüenses, peruanos, tailandeses, chinos, africanos, norteamericanos y mexicanos y allí pude observar las grandes diferencias culturales pero no generacionales, todos eran chicos de la misma edad, con sus comportamientos propios y similares entre si como cualquier alumno de nuestro país. Lo cierto es que producto de esta diversidad se observa un alto porcentaje de estudiantes que no tienen el hábito de estudiar, de comportarse adecuadamente y creo que existe una resistencia simbólica a ser dominados por la cultura que se imparte en la sociedad como una imposición del poder del hombre blanco sobre el resto.

Alejandro Oscar CantónProfesor en Ciencias de la Educación
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